miércoles, 13 de julio de 2011

GABRIEL GARCIA MARQUEZ Y SU TIERRA ABUELA: Sincé

Casa Donde vivió el Nobel en el municipio de Sincé



(...) "Siempre he relacionado la guerra del Perú con la decadencia de Cataca, pues una vez proclamada la paz mi padre se extravió en un laberinto de incertidumbres que terminó por fin con el traslado de la familia a su pueblo natal de Sincé. Para Luis Enrique y yo, que lo acompañamos en su viaje de exploración, fue en realidad una nueva escuela de vida, con una cultura tan diferente de la nuestra que parecían ser de dos planetas distintos. Desde el día siguiente de la llegada nos llevaron a las huertas vecinas y allí aprendimos a montar en burro, a ordeñar vacas, a capar terneros, a armar trampas de codornices, a pescar con anzuelo y a entender por qué los perros se quedaban enganchados con sus hembras. Luis Enrique iba siempre muy por delante de mí en el descubrimiento del mundo que Mina nos mantuvo vedado, y del cual la abuela Argemira nos hablaba en Sincé sin la menor malicia. Tantos tíos y tías, tantos primos de colores distintos, tantos parientes de apellidos raros hablando en jergas tan diversas nos transmitían al principio más confusión que novedad, hasta que lo entendimos como otro modo de querer. El papá de papá, don Gabriel Martínez, que era un maestro de escuela legendario, nos recibió a Luis Enrique y a mí en su patio de árboles inmensos con los mangos más famosos de la población por su sabor y su tamaño. Los contaba uno por uno todos los días desde el primero de la cosecha anual y los arrancaba uno por uno con su propia mano en el momento de venderlos al precio fabuloso de un centavo cada uno. Al despedirnos, después de una charla amistosa sobre su memoria de buen maestro, arrancó un mango del árbol más frondoso y nos lo dio para los dos.

Papá nos había vendido aquel viaje como un paso importante en la integración familiar, pero desde la llegada nos dimos cuenta de que su propósito secreto era el de establecer una farmacia en la gran plaza principal. Mi hermano y yo fuimos matriculados en la escuela del maestro Luis Gabriel Mesa, donde nos sentimos más libres y mejor integrados a una nueva comunidad. Tomamos en alquiler una casa enorme en la mejor esquina de la población, con dos pisos y un balcón corrido sobre la plaza, por cuyos dormitorios desolados cantaba toda la noche el fantasma invisible de un alcaraván.".

miércoles, 6 de octubre de 2010

Procesión Virgen del Socorro 2.010



La Solemne Procesión en Honor a la “Niña María del Socorro” en Sincé, departamento de Sucre, Colombia; recorrió las principales calles del Municipio, mostrando el entusiasmo, fervor y agradecimiento que por la Santísima Virgen por su perenne protección.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Natividad de María


La Iglesia celebra este acontecimiento el 8 de septiembre. La fiesta de la Natividad de la santísima Virgen surgió en oriente, y con mucha probabilidad en Jerusalén, hacia el siglo V.

DEVOCIÓN A LA VIRGEN NIÑA


A toda la Santísima Trinidad alegrasteis oh Virgen Niña, con vuestro nacimiento; al Padre por haber nacido su dulce esposa, al Hijo porque habías de ser su Madre, y al Espíritu Santo porque era su templo, y por su virtud habíais de concebir en vuestro vientre virginal al Verbo Eterno.


domingo, 29 de agosto de 2010

Para el recuerdo

Hace unos días limitadamente, recibí vía Facebook, esta foto histórica que me pareció una obligación moral colocarla en este post. Es una foto de nuestros mayores, especialmente quienes impulsaron al Sincé de entonces, muchos de ellos se nos adelantaron en su partida al más allá, otros participan aún, sin desmayo, en la construcción de una patria chica mejor. Entre ellos podríamos recordar a:

ANTONIO MERLANO UCROS, EUGENIO FELIPE MERLANO, LUIS UCROS, HECTOR PORTO, LUIS ENRIQUE ROMERO, CARLOS MERLANO,ANTONBIO GOMEZ, JESUS ESPINOSA, BLAS ROMERO, CARLITOS MERLANO DE LA OSSA, ROBERTO BENAVIDES, PEDRO UCROS, PABLO OSORIO, RAFAEL H MERLANO, NASLY UCROS, ISMAEL MERLANO, JOSE BLAS RAMIREZ, RAMON BOBADILLA, ENRIQUE ESPINOSA, RAFAEL HUMBERTO MERLANO, CARLOS CATAÑO, JOSE M MERLANO.

Debo declarar, que no conozco el autor de la misma, pero sin duda es patrimonio de una generación que vale destacar.





REMEMBRANZAS DE SEPTIEMBRE


Por: Jesús Heriberto Navarro

Vete sembrando, Señora,
de paz nuestro corazón,
y ensayemos, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Amén.

(Lope de Vega)


Para los sinceanos de a pié debe ser lugar común levantarse en la aurora del 30 de agosto con el estruendo de recamaras y las notas alegres del crepúsculo matutino que inicia la jornada mariana, con entusiasmo, exaltación y fervor, ante la primicia emocionante del novenario; “…en la confianza de lo que esperamos, en la evidencia de lo que no alcanzamos a ver” (Hebreos), pero poseídos por el carácter tempestuoso del hombre parido por esta tierra jubilosa. Es a esto lo que llamamos profesión de fe mariana, y es lo que el sinceano raizal vive y siente en esta época del año.

Justo antes de los años setentas, a esta algarabía ensamblaba el murmullo de rastras provocadas por las largas varas de guaduas y madrinas tiradas por burros que manipularían para construir el armazón del entramado de la vetusta corraleja, donde saltarían los toros en distinción de nuestras fiestas seculares.

La conmemoración de la Natividad es una de las más enraizadas en la tradición popular cristiana, aunque en muchos lugares como el nuestro es celebrada resueltamente bajo la advocación de la niña María… Niña María, estampa entrañable para quienes profesamos contemplación por ella desde niños.

Parece que fuera ayer, cuando mi madre nos llevaba de su mano a la romería de cada una de las noches del novenario, que se extendía desde la del día de Santa Rosa de Lima, hasta la cálida de la víspera, encuentro que incluía de hinojos un combo de dos padre nuestros y cuatro avemarías y finalizaba entre el olor a la pólvora de voladores y recamaras, barajándose con el terceto de chilenas que enjugaban pegajosamente nuestro boca y el palmo de narices.

Mientras la masa de maíz salteaba en la manteca de los fritos y en los alamares de la sombras del veterano tamarindo, la ruleta de “Don Prici” y el boliche del “Golo” hacían sus apuestas vagabundas, los pitos de albardilla, amasados de barro mestizo y cocidos en fogón casero, silbaban en las comisuras de los niños alborozados de la noche; la ardiente “Vaca Loca” hacía de las suyas en la tropelía de la oscuridad.

No podía faltar el ocho, con ropita nueva y el manojo tibio de las espermas de la manda, acompañando el recorrido de la venturosa por las calles polvorientas de Sincé y la entrada entre el júbilo, castillos y nostalgias, despidiendo al año mariano que saldaba y el colindante por llegar.

Para decirlo de otra manera, septiembre para los sinceanos era, es y será la época del año donde el fervor acrecienta y se torna en bálsamo para olvidar la intimidación, el aislamiento y la pobreza.


Jesus_hn@hotmail.com