sábado, 6 de septiembre de 2008

VIRGEN DEL SOCORRO, REINA DE SINCE…

“Oh Virgen, bella flor de nuestra tierra, envuelta en luz del patrio pabellón, eres tú nuestra gloria y fortaleza, madre nuestra y de Dios”

Juan Pablo II.


Tema: "Vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos"
Arreglo: Familias: Pineda Palencia y Burgos Sampayo



viernes, 5 de septiembre de 2008

Septiembre 6 de 2.008


Nuestros ojos se alegran cuando en las cimas de los montes ven el oro de la luz primera, precursora de la claridad del sol. Así se alegra la Iglesia en este día de la Natividad de la Santísima Virgen. «Tu nacimiento, ¡oh Virgen gloriosa!, anuncia para el mundo entero la más pura de las alegrías.» Así canta la liturgia, invitándonos a participar en ese regocijo, a honrar esa luz naciente, a coronar esa cuna con los lirios y las rosas de los santos deseos y las alabanzas sinceras. Y añade, en un éxtasis de admiración ante la belleza de la criatura privilegiada que acaba de venir al mundo: « ¿Quién es ésta que avanza con la gracia de la aurora, hermosa como la luna, escogida como el sol, envuelta en los aromas de todas las virtudes? Bella imagen, que en esta hija de David tiene la más alta realidad, que nos sugiere el encanto de sus misteriosos destinos y nos resume la gloria de su formidable grandeza. Ella será sobre el horizonte del mundo como el alba del día de la verdad, como el despuntar de la luz de la fe; ella anuncia el sol de la gracia, preconiza la alegría de la salvación y asegura la realización de nuestras esperanzas. Su aparición es un gozoso despertar para el mundo entumecido. Huyen las sombras, se disipan los miedos, un dulce fulgor inunda todas las cosas; se entreabren las flores, ávidas de claridad, se llenan de esencias los campos y los aires de armonías; resucita la naturaleza, danzan las aguas, fulguran las hojas de los árboles, y agitado por un anhelo de vida universal, se prepara a recibir al astro del día. Esto es la aurora, esto es el nacimiento de María; es la alborada del Señor, Termina la noche de la incertidumbre, que hacía llorar a Jeremías; asoma el amanecer en que desciende el rocío del Cielo, y a la voz del vidente, que pregunta al centinela sobre los terrores nocturnos, contesta el grito alborozado: «Las sombras huyen, la estrella matutina fulgura en medio de la niebla, y una gran luz aparece para los que se sentaban en la oscuridad de la muerte.» Y el terrible Elías, el profeta del fuego, suaviza su semblante, y desde sus místicas almenas nos dice, dibujando una sonrisa entre sus barbas de nieve: «He aquí que veo una nubecilla, chiquita como la huella de un hombre, que sube desde la llanura del mar.»

jueves, 4 de septiembre de 2008

Virgen Niña

Te entrego, Virgen Niña, mi corazón para que lo presentes a Jesús. Por el amor y complacencia con que te aceptó, cuando a la temprana edad de tres años te consagraste a él. Enséñame o despreciar las honras vanas del mundo; haz que siempre sea mi único anhelo crecer en el amor de Dios, cumpliendo siempre su divina Voluntad. Te presento también los corazones de los que no te conocen y no pueden amarte. Oh Virgen Niña, atráelos con tus inspiraciones para que, amándote todos como hijos, vayamos a cantar las glorias y magnificencias de tu hijo Jesús, nuestro Señor en el Cielo. Amén.

Novena Septiembre 3 de 2.008


Tema: "A ti suplicamos gimiendo y llorando en este valle de Lágrimas"


Fotos Jhon Mercado

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Arreglo día 3 de Septiembre de 2.008
Fotos de Jhon Mercado
Arreglo: Carlos Osorio y Señora
Tema: "A tí clamamos los desterrados hijos de Eva"

domingo, 24 de agosto de 2008

Fiestas en honor a la Virgen del Socorro


A los pies de la Virgen
traigo mis penas,
mis dolores y angustias,
mi vida entera.
¡Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios!”


martes, 22 de julio de 2008

NARCISO PINEDA ACOSTA


Y que decir de los ajiceros Barrosos PINEANOS, Toros que haciendo decoro a los años 30, es decir, a los años del olvido, dejaron en alto la fama de una ganadería que pastaba en SAN BARTOLO, en los alrededores de Playones comunales de Punta de Blanco, Rincón del Hobbo a Punta Nueva, explayándose hasta las tierras pantanosas de Rivera, paisaje toruno, civilizado por el espíritu arisco, indómito y trabajador de Don NARCISO PINEDA ACOSTA. Este mestizo, figura de hombre valiente, terror de las fieras que asechaban los rebaños, capaz de enfrentar a un tigre parado a raya, y dominarlo hasta la cruceta de su lanza.

En sus dehesas se engendraban y desarrollaban los ganados, luchando a cornadas limpias, pitones cuacados cuidadosamente en aquellos vetustos comejenes, los cuales le permitían defender su naturaleza de las garras y colmillos asesinos de las fieras de la noche.

La Historia nos presenta un testimonio de NARCISITO, joven a la sazón e hijo del afamado Ganadero: Que un vaquero, compadre y amigo del viejo DON NARCISO, “COMPADRE GARAVITO”, nativo de la región de Buenavista, le solicitó a préstamo el mas nombrado de los Barrosos, divisaSANBARTOLINA”, no muy fácil de viajar por la urañez del animal, que pastaba bajo el cielo azul de Silva y Rabón a las espaldas anfibias y cálidas del legendario Punta de Blanco.

Allí lo esperaba la fiera, entre palotares y el reclamo de las garzas. Sus pitones amenazantes apuntando al infinito, “su estampa de miedo” conservaba las huellas de la sangre derramada. ¡Bajoneaba!., regañando a los desconocidos que se le acercaban. Pero la astucia, experiencia y conocimiento del rezo del valiente baquiano, con ese acompasado coro: ¡Párate Torito!, ¡Párate Torito!, ¡Párate Torito!, y su circular cansino, enceló al animal con su canto de magia y sortilegio, lo sacó del monte y rastrojales donde se topaba, convirtiéndolo en el mas dócil y manso del rebaño.

En el correr de la tarde, con su voz nostálgica de recuerdo, SAMUEL, hijo de Don NARZO y a la postre el mas autorizado en estas lides del Ganado Bravo, narraba la historia del BARROSO MUCURITO, aleonado, de poca culata, cuajado, cornalón, astifino, cornivuelto, fiero como el que mas, hizo presa con codicia a las puertas de toriles del Caballo Melao que montaba el inolvidable VALERIO, sacándole la guadrapa, sin tocar la coraza, con la mas fina de sus agujas..

Aunque el sobresalto fue mayor cuando le ganó los terrenos a la cabalgadura del veterano “CHU” HERNÁNDEZ,despojándole de la ristranca con la armadura de su gloria.. El grito cobrizo de don GABRIEL DE LA OSSA, “EL CONCHA”, se ahogó en el eco de la muchedumbre confundida con los compases en la Banda de MARCIAL.

Toros Bravos; jugados cada 8 de septiembre, alegraban esa fecha, al repique de campanas y el retumbar de las recamaras, y la lluvia de mantas GUILLERMO, anunciando las doce del día. ¡PINEANOS venidos desde el mismo INFIERNO.Finca cercana, que obedecía a ese nombre, donde a partir de agosto reposaban para su cita anual.

domingo, 8 de junio de 2008

La Otra Centuria del Cacique


“Los pueblos, su gente e instituciones, se hacen grandes,
cuando pueden mostrar con orgullo su historia”.

Jesús Heriberto Navarro S.

Trascurre la primera quincena de Septiembre, al filo de las doce en punto, taconearon los recamarazos a los pies de los portones de toriles, el repiqueteo de campanas de tonos distintos y alegres, echan al vuelo, apresurando el frenesí. 

El olor a pólvora penetra el Pulmón del Municipio, barajándose con el aroma a flores dulces de fragancias exquisitas y el aliento cálido de bocas inundadas de sonrisas pulcras, de esas mujeres agraciadas, vestidas de Faralaes, que emperifollan los pocos miradores de madera finamente repujada, que hacen parte de la arquitectura eterna del marco de la plaza.

El Sol de cobre rojizo ardiendo en el brasero, se hace sentir en la humanidad de los presentes, mientras el Cielo de un azul purísimo, pronostica la apoteosis.

En el palenque de madera y alcayatas, bajo la sombra de los refrescantes Almendros y Campanos que oxigenan la plaza, se escucha el bálsamo musical, desentrañado por la banda de Marcial, mientras centenares de almas hincan sus ojos, como banderillas en el cimarrón encrespado, que apremia a su retador y valentón, un joven de piel oscura y cabello ensortijado, que en su efímera carrera extiende una manta a cuadros, confeccionada por el uso y lanzadera del telar de “GUILLERMO”.

La afluencia enmudece por un instante, sólo se perciben los acordes de la música fiestera, notas de tono y persistencia enlazadas en el tiempo engendrando una expresión musical vernácula del hombre Caribe.

El joven en su lozanía, con la vivacidad de sus veinte años, apestando a tabaco negro y Ron casero, es acometido con fuerza por la bestia de los playones; su envestida dibuja en el viento la puntada, lanzando por los aires aquel espantapájaros de fieltro, cuatro o cinco metros al infinito, en el espacio del coso de madrinas verdes.

Segundos después, disparado a “quemarropa” cual resorte, se coloca en pie y cojeando, anestesiado tal vez por el resplandor de la tarde y el bullicio del sofocado público, que calma el dolor del hematoma, alza su mano diestra en señal de haberle ganado la partida a la malaventura.

Entonces, el público grita, retorna la alegría, y la algarabía, sigue las notas inmortales en los acordes de bombo, trompetas, clarinetes y redoblante, que hacen crujir los huesos de la muchedumbre.

El joven, con la licencia de su mocedad, recoge aplausos y cumplidos, mientras se dirige a los espectadores que le tutelan, haciendo alarde de coraje y maña.

De las curtidas guaduas sólidamente ligadas por el canime apalancado al pecho, malebù retorcido o catabrero “en barba e mico”, primariamente hervidos, lloviznan monedas y chilenas trasnochadas. Un grito se ahoga en el bullicio del torbellino humano…


¡Viva la corraleja de Sincé!


Es la exclamación de júbilo, legitimados veinte lustros atrás; el tinte y la naturaleza de este espectáculo, en el que celebra la vida y la muerte su ritual, la valentía y el coraje su culto, la sangre y el color su ceremonia.

Es la tradición oral de cien años rigurosos en la historia de Sincé, despuntando tradiciones culturales y folclóricas, instruidas en la colonia, relatadas con delicioso lenguaje; leyendas que han florecido de boca en boca, en la primavera de ensueño de esta tierra, apuntalando la justicia de esta reseña septembrina. 

Es la policromía de la historia de Cien años detenidos en el tiempo. De un Sincé vanidosamente Sabanero, que guarda como centinela celoso, la cenizas de sus antepasados.

“Pueblo pastoril de los abuelos, corona bucólica del silvestre paisaje tropical”. Ha trascurrido una centena, en la que el Toro ha sido la representación de la templanza, alusión de la vida y de la muerte e incluso de la perpetuidad, encarnando, ese espíritu de fertilidad, y fecundación, simbolizado por la sangre.

Espectáculo investido de magia, sugestión y nervio místico, en que el hombre apegadamente Sinceano, ejecuta un lance a la existencia, como gesto forzado e inflamado de violencia estética.

Ha sido Septiembre el vínculo sacratísimo, que nos une al solar nativo. Es la fiesta del retorno del buen hijo, parido por esta tierra alegre y de buen humor, donde rumiamos con orgullo el ascenso económico del Bolívar grande, que se extendía desde el pie de las murallas, hasta el canto de los Embera, es decir, hasta los confines del Río Sinú.

Cien años encarnados en el acero de “Chu” Hernández, reimpresos en el brío de Felipe Quintero el último de los elegidos y rebasados por la destreza y doma ejemplar del Centauro Manuelito, facultados de hacer “morder el polvo” cada tarde, a 50 bichos de pavor.

Cien Años signados por la habilidad probada de Elí Pineda, a la reconocida de Pascual Cermeño, pero salvaguardados para siempre por la nube de oro del explosivo y fantástico “Polvorín”.

A decir verdad, el Juego de Toros se inicio desde sus rudimentos coloniales, es decir desde la refundación misma de Sincé, por el adelantado De la Torre y Miranda. 

La Capital exclama estremecida cuando se cumple otra centuria: ¿Oh! Y mil veces a “Chano” Romero, que descuajó la trocha, para reasentar el Juego de Toros, desde Sincé hasta Sincelejo, instituyendo una de nuestras más matizadas tradiciones, como lo es la celebración de las Fiestas Patronales, legado cultural de trasfondo histórico-religioso que se ha convertido en la máxima celebración de todos los pueblos de la vecindad.

Trotando aparece septiembre en una yegua Melà,
se ven Sinceanas con cara rosá;
y pa Dios que hay olor a empaná,
ya la Banda está sonando,
la recamara tronando
y el Bejuco rematando,
pa levantà la ramá.

Han caído las sombras de este siglo, atrás queda la novena que remató la procesión de la Virgen, el rezo piadoso del propio y el extraño, el olor a masa frita de maíz rellena de la carne del cerdo de la víspera, el olor a leña seca que junta el fogón, el saborcillo a guayaba de los bocadillos de la mesa errante, el líquido viscoso de delicioso color y consistencia de la miel del guarapo de panela, el incienso fermentado del Jugo de caña dulce exprimida y refrigerada por el hielo seguramente de “Aureliano Centeno”, mientras que la tradición perpetua continua en la memoria agradecida de Sincé, y la evocación de su Cacique.

jueves, 5 de junio de 2008

Adolfo Mejia (Pincho ) Danza




Las prodigiosas manos del sincianísimo Adolfo Mejía, se deslizaban apaciblemente por los arpegios de su inmortal música, en ese sentido homenaje que hace a su entrañable amigo AGUSTIN (Pincho) DE LA ESPRIELLA, dejando en el deleite de un pentagrama de movimientos acompasados con el cuerpo, brazos y pies.